La arquitectura exterior del Palacio de Bellas Artes destaca por su combinación de elementos clásicos y ornamentación detallada. Su fachada, revestida de mármol blanco, presenta columnas, relieves y figuras que le dan una presencia monumental. Este diseño crea una primera impresión elegante y simbólica, convirtiéndolo en uno de los edificios más reconocibles de la Ciudad de México.